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viernes, 30 de enero de 2015

En un mes huyen de los bancos griegos 11.000 millones de euros

El IBEX 35 pierde los 10.500 puntos, al bajar el 1,34 %, afectado por Grecia

El nuevo gobierno de Grecia empezó a enseñar sus cartas, prometiendo negociar con Bruselas una solución "viable" y "justa" al problema de su deuda, y parando varios proyectos de privatizaciones, a lo que la bolsa de Atenas reaccionó con una fuerte caída. No sólo a los mercados sino también a sus propios ciudadanos que han empezado a retirar dinero de los depósitos bancarios.

Los mercados se tomaron bastante mal los primeros anuncios y declaraciones del ejecutivo, y la bolsa de Atenas se dejó al cierre un 9,24%. Los más castigados fueron los bancos locales. El Banco del Pireo perdió 29,2%, Alpha un 26,7% y Eurobank un 25,9%. El rendimiento del bono griego a diez años, de referencia en el mercado, subió a 10,6%, frente al 9,476% de la víspera.

Según Bloomberg en pocos días las entidades financieras griegas están sufriendo una fuga incluso mayor que la que se dio en lo peor de la crisis de deuda europea en 2012. En diciembre pasado, los ciudadanos retiraron 3.000 millones de euros, una cifra que se ha disparado hasta los 11.000 millones en lo que va del mes.

Cabe recordar que en noviembre pasado, el sistema financiero tenía 164.000 millones de euros en depósitos, lo que significa que entre diciembre y enero la banca griega ha perdido el 8,5% del total de sus fondos. En consecuencia, esta salida deja al nivel de depósitos por debajo de lo registrado en 2012.

Revivir el problema de 2012

Los griegos no hacen más que empezar a revivir el 2012. Por ejemplo, únicamente en mayo de ese año, en plena crisis del euro, retiraron 5.000 millones. Los griegos todavía temen y ven real la amenaza de una suspensión de pagos. El escenario no parece tan lejano. Si dejara de llegar el dinero de la Troika y sin posibilidades de endeudarse en los mercados externos, el Estado no tardaría mucho en quedarse sin dinero para pagar facturas, nóminas o pensiones. Se avecinaría un derrumbe financiero con el 'corralito' en la sombra. Precisamente ahora, que lentamente el país sale de la recesión y hasta crea empleo.

Más allá de un 'corralito' y la imposibilidad de poder retirar fondos, si Grecia saliera del euro y volviera ha adoptar el dracma, se cumpliría una pesadilla para todo el que tenga una cuenta ahorro. Como explican desde Natxis, la paridad dracma-euro no se sostendría mucho tiempo. Calculan que en poco tiempo habría una devaluación del 50%, con el consiguiente aumento de precios en un país que es principalmente importador.

La agencia Fitch ya advirtió a finales de 2014 sobre los posibles escenarios y el riesgo de la fuga de capitales. "En primer lugar, un estancamiento prolongado (de las negociaciones) con la troika, combinado con la falta de acceso a los mercados, podría poner bajo presión la situación de caja del Gobierno hacia el verano, incluso suponiendo que el presupuesto se mantuviera bajo un estricto control", afirma la agencia de calificación de deuda.

El gobierno heleno, formado por Syriza (izquierda radical) y Griegos Independientes (derecha soberanista), exige a sus acreedores internacionales una renegociación de su deuda (175% del PIB) y de las medidas de austeridad aplicadas desde 2010 a cambio de dos rescates de un total de 240.000 millones de euros.

El objetivo, proclamó el nuevo ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, es "pasar la página de la política de la austeridad", dictada por la troika de acreedores (UE, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional).

Christopher Dembik, economista de Saxo Banque, señaló que el verdadero problema de los bancos griegos, "dependientes de las inyecciones de liquidez de los acreedores internacionales", es que "no se ha hecho una verdadera reestructuración del sector, al contrario de lo que se hizo en España".

Después de seis años de recesión, Grecia volvió a crecer en 2014 (se espera un 0,6%), pero tiene un desempleo superior al 25%, el más alto de la Eurozona, y su PIB se redujo desde 2009 un 25%.

En diciembre, la Eurozona decidió prolongar dos meses el rescate, hasta finales de febrero. Para entonces prevé entregarle a Atenas los últimos 7.200 millones de euros pendientes, con la condición de que sigan las reformas y el estricto régimen presupuestario en vigor.


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jueves, 15 de enero de 2015

Los griegos, entre las ansias de cambio y el temor a los experimentos

Atenas, 13 ene (EFE).- Cuando faltan doce días para las elecciones en Grecia y las encuestas siguen dando una ventaja a Syriza, aunque no rotunda, en la calle se respira una división entre los que ansían un cambio y los que temen nuevos experimentos. A todos les une el miedo a que no haya un vencedor claro.

Muchos griegos son partidarios de un cambio radical, no solo por la asfixia de los seis años de crisis económica, sino porque se sienten defraudados de una Europa que consideran insolidaria, aunque también hay muchos ciudadanos a los que les da pavor que los sacrificios que han hecho hasta ahora no hayan servido para nada.

"Ha llegado el momento del cambio, no solo en Grecia sino en toda Europa. Tal y como funciona ahora la Unión Europea, no vamos a ninguna parte. Si fuéramos una empresa con tres socios y uno tuviera problemas, no le dejaríamos en la estacada, sino que le respaldaríamos, ¿no?", dice a Efe Amin, propietario de una lavandería.

"Lo que haríamos es prestarle dinero, porque de lo contrario nos perjudicaríamos a nosotros mismos, como socios suyos que somos. Y no quiero decir con eso que no tenga que devolvernos las deudas, pero en condiciones llevaderas", añade y asegura que ha optado por votar a Syriza porque Grecia ha llegado a una situación en la que tiene que ser el motor de un cambio radical en toda Europa.

Yórgos, propietario de un cine, que dice haber votado desde siempre a la izquierda, sostiene que votará por Syriza, pese a que cree que su líder, Alexis Tsipras, tendrá que hacer muchas concesiones y aliarse con otros partidos si quiere gobernar y que por ello necesariamente tendrá que defraudar a muchos.

También él dice que la UE necesita un giro radical, pues ha perdido todo espíritu solidario. "No somos un equipo", dice, para añadir que un cambio en Grecia sería bueno porque podría dar un impulso a otros países, como España, donde se dice simpatizante de Podemos.

Las encuestas apuntan a que el partido izquierdista Syriza, con una ventaja de por lo menos tres puntos sobre los conservadores de Nueva Democracia, el partido del primer ministro Andonis Samarás, será la fuerza más votada.

Sin embargo, no se debe pensar que toda Grecia está volcada en Tsipras, y en la calle se palpa que esa distancia se ha acortado.

Hay mucha gente que piensa que a estas alturas del partido y después de tanto sacrificio sería un error echar todo por la borda y apostar por un futuro que muchos consideran incierto.

"Por primera vez en mi vida voy a votar por Samarás, porque no me fío de Tsipras y porque en mi entorno de amigos veo que algo ha cambiado este último año. Algunos han encontrado trabajo y han recuperado algo de esperanza", dice Manolis, de 32 años, empleado de un párking.

El taxista Kostas considera que no es el momento de hacer nuevos experimentos, porque, dice, "Grecia ha entrado en una fase de estabilidad", aunque las cifras económicas todavía no hayan mejorado demasiado.

"No sabemos exactamente qué haría un Gobierno liderado por Tsipras, como tampoco sabemos con quién haría coalición", dice Kostas, quien asegura que votará por el Gobierno actual.

Lo que une a Kostas a otros muchos griegos, independientemente del partido al que vayan a votar, es la sensación de que las urnas no arrojarán un resultado claro y que el ganador no estará en condiciones de formar un Gobierno.

"Yo personalmente no creo que haya un claro vencedor y creo que ocurrirá lo mismo de la última vez, que habrá que repetir las elecciones", dice Thanasis, camarero de una pequeña taberna de barrio.

Con ello alude a las generales de 2012, cuando la primera convocatoria en mayo dio como vencedora a Nueva Democracia, pero con menos del veinte por ciento, lo que le imposibilitó formar Gobierno.

Un mes después, los griegos volvían a darle la victoria, aunque con cerca de un treinta por ciento, resultado que sirvió como base para una coalición con los socialdemócratas y la izquierda moderada. Esta última abandonó el tripartito un año después.

Por Ingrid Haack

(Agencia EFE)


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